Desde el mes de agosto de 2007 once pies humanos han sido descubiertos en las costas de Canadá y en Washington. Los pies pertenecen a cinco hombres, una mujer, y otras dos personas cuyo sexo no ha podido ser identificado; dos pies izquierdos han sido emparejados con dos pies derechos como pertenecientes a un hombre y una mujer. A partir de julio de 2011, sólo cuatro pies de tres personas distintas han sido identificados. El resto no se sabe a quién pertenecen. El primer pie fue descubierto el 20 de agosto del año 2007 en la isla de Jedediah, en Canadá. Una chica que daba un paseo por la playa observó lo que parecía una zapatilla deportiva blanca y azul de malla varada en la orilla. Se acercó y comprobó horrorizada que el calzado deportivo incluía un pie cercenado y en avanzado estado de putrefacción.
La serie de descubrimientos de lo que se ha llamado el misterio de los pies amputados de Vancouver mantiene perplejos a la policía e investigadores que se preguntan cómo es posible que el resto de los cuerpos u otras partes no hayan aparecido. Una de las teorías que se barajaron en la investigación sostenía la posibilidad de que los pies encontrados pertenecieran a personas que habrían sufrido algún accidente marítimo o accidente aéreo en mitad del océano y que posteriormente los restos habían sido arrojados a la orilla. En apoyo de ésta teoría se descubrió que en el año 2005 ocurrió un accidente de avión cerca de Quadra Island en el cual murieron cuatro hombres cuyos cuerpos nunca fueron recuperados, deduciéndose que dichos restos pertenecen a estos hombres, sin embargo, ésta teoría no explica porque también han sido hallados restos que pertenecen a menores o mujeres.
Determinar el origen de los pies es complicado porque las corrientes oceánicas pueden transportar objetos flotantes a larga distancia, y porque las corrientes en el estrecho de Georgia pueden ser impredecibles. Un objeto de tamaño y peso similar a un pie puede flotar y recorrer hasta 1.600 km de distancia. Además, los pies humanos tienen una tendencia a convertirse en aipocira (una sustancia similar al jabón que se forma a partir de la grasa corporal), lo que hace difícil para los científicos forenses poder encontrar pistas.
Otra teoría defiende la idea de que los pies pertenecían a personas que murieron en el tsunami de Asia el 26 de diciembre de 2004. El escritor de Richmond, Shane Lambert ha defendido esta posición señalando el hecho de que muchos de los zapatos encontrados fueron fabricados o vendidos antes de ese año.
Sin embargo, el que hayan aparecido solo los pies y no el resto de los cuerpos ha sido considerada una circunstancia muy inusual. Las probabilidades de encontrar dos pies en zonas tan cercanas se ha calculado entre una y un millón, considerándolo una anomalía
curiosa. A partir del tercer pie se dijo que era la primera vez que este tipo de descubrimientos se habían producido una tan cerca del otro. El cuarto pie descubierto provocó la especulación de que aquel extraño caso tenía que tener algún tipo de interferencia humana.
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